Tus clientes no son tus jefes

Si has emprendido porque quieres ser la jefa de tu vida, ¿por qué dejas que tus clientes actúen como si lo fueran?
Si has emprendido porque quieres tener un horario y un ritmo de vida que se adapten a ti, entonces ¿por qué cedes y estás 24/7 disponible para apagar fuegos que a veces no tienen nada que ver con tus servicios? ¿Por qué ofreces consultorías fuera de tu horario fijado? Dime, ¿por qué?

Creencias y clientes: no confundas vocación de servir con ser una sirviente

Existen un par de creencias que nos han inculcado a fuego y que deberíamos cuestionarnos. Creencias que han sido y son aceptadas como verdades absolutas y que nos hacen un flaco favor a todas las profesionales que trabajamos con clientes (desde una empleada de una tienda hasta una autónoma). Así que, como la finalidad de este blog es, además de enseñarte y hablarte de estrategia digital y marca personal, remover conciencias y invitarte a cuestionarte todo (incluso lo que yo te digo), hoy voy a decir (más bien escribir) en VOZ ALTA lo que muchas ya sabemos y pensamos, pero que parece que decirlo va en contra de nuestra profesionalidad y de nuestra vocación de servir y ayudar. Bueno, ahí vamos:

  1. El cliente NO siempre tiene la razón. Esta frase que la repiten hasta la saciedad y que se nos la han metido a la fuerza, como si fuera el santo grial, se aleja mucho de la realidad y de nuestra experiencia diaria. Y es que estoy muy segura que en más de una ocasión has tenido que lidiar con algún cliente que te exigía más de lo acordado, que no leyó/escuchó las condiciones de compra y que aún así, aunque tú le ofrecieras una solución win-win, sigue queriendo un todo o todo, lo que viene siendo un 100% para él frente a un 0% para ti.
  2. El cliente no es tu jefe. En el momento en el que alguien contrata tus servicios se establece una relación de iguales en el que ambas partes salen ganando: tú económicamente y tu cliente por el valor que le aportas al solucionarle los problemas por los que te contrató.

Así que sácate de la cabeza la idea caduca de que por ser emprendedora tienes que rebajarte y tragar, porque hay límites y es fundamental establecerlos y dejarlos muy claros.

¿Cómo poner límites en una relación profesional?

Entonces ¿Cómo marcar límites? La clave está en establecer desde el inicio una comunicación fluida, dejando muy claras las condiciones, los horarios de trabajo y bajando a tierra los beneficios. Es decir, muchas veces sucede que el cliente tiene una expectativas muy alejadas de lo que tú realmente puedes ofrecerle, y ahí se generan los problemas. Por eso, es muy importante que le transmitas de manera sencilla cómo le vas a ayudar y qué va a conseguir trabajando contigo.

Por otra parte es fundamental para marcar límites, que tengas muy claros tus valores y principios como profesional, ¡y tus horarios! (te recomiendo este post en el que te hablo sobre los valores de marca, de su importancia y de cómo bajarlos a tierra).

Evidentemente hay excepciones y momentos, pero cuanto más claro tengas cómo trabajas, el por qué emprendiste y tu propósito, más sencillo te será establecer límites y educar a tu cliente.

Recuerda: Es una relación de iguales, no hay nadie por encima ni por debajo.

Mi propia experiencia: aprendizajes de emprendedora

Yo soy muy flexible y me adapto, es más doy consultorías los fines de semana, por decisión propia, porque trabajo también por cuenta ajena, y porque quiero ofrecer calidad a mis clientas. Y es que hay ocasiones en las que entre semana voy a tope y estoy cansada, y sé que no voy a rendir tan bien ni aportar tanto como puedo.

Como comprenderás, si trabajo por cuenta ajena y propia, mi tiempo libre es ORO PURO. Y aún sabiéndolo, admito que he sido la primera en hacerlo MAL, muy MAL, pero bueno, de todo se aprende.

En el video de hoy (es un extracto de un directo que hice en IGTV) te cuento mi propia experiencia con una NO clienta. Espero que te sea útil y te sirva, quizás hasta te sientas identificada. Eso sí, te adelanto la conclusión: no confundas querer ayudar, con ser un sirviente de tus clientes o potenciales clientes.

Me encantaría que me dejaras tu opinión sobre este tema y me comentaras si te has visto en una situación similar.

Hasta la próxima entrada, mientras tanto, ¡nos vemos en redes!